Hay ciudades donde el lujo resulta evidente y otras donde permanece mezclado con la vida cotidiana, casi sin necesidad de exhibirse. Biarritz pertenece a la segunda categora. Aqu la sofisticacin convive desde hace ms de un siglo con el viento atlntico, los paseos frente al mar y una elegancia despreocupada que parece imposible de fabricar artificialmente Bookstore Biarritz resume bastante bien ese espritu.
La librera ocupa un local discreto de la Place Georges Clemenceau, a pocos minutos de la Grande Plage. Desde fuera no llama especialmente la atencin: escaparates verdes, mesas llenas de novedades francesas y un ir y venir constante de turistas, lectores habituales y visitantes que entran buscando algo para leer despus de la playa. Dentro huele a madera antigua, papel y verano atlntico. Se oyen conversaciones en francs, pginas pasando y alguna clienta espaola preguntando por novelas para el viaje de vuelta.
Hay libreras donde la gente entra a comprar y otras donde entra a quedarse un rato ms del previsto. Bookstore pertenece claramente a la segunda categora. Nada hace pensar que este lugar est ligado a una de las revoluciones ms importantes de la moda del siglo XX y sin embargo, aqu estuvo Coco Chanel. Mucho antes de convertirse en la librera independiente ms querida de Biarritz, este espacio form parte de la aventura atlntica de Gabrielle Chanel.
En 1915, la diseadora abri un taller de alta costura en la rue Larralde e inaugur tambin una boutique cuyos locales corresponden hoy a la Maison Adam y a Bookstore Biarritz. Fue aqu, lejos del Pars ms rgido y ceremonial, donde Chanel termin de comprender algo decisivo: las mujeres estaban empezando a vivir de otra manera y la moda tena que acompaar ese cambio. La historia de Chanel suele contarse desde la rue Cambon, entre perlas, tweed y salones parisinos. Pero buena parte de la mujer moderna que imagin naci realmente frente al Atlntico.
El verano en que Chanel entendi el Atlntico
A comienzos del siglo XX, Biarritz era uno de los destinos ms sofisticados de Europa. La emperatriz Eugenia de Montijo y Napolen III haban transformado dcadas antes esta antigua ciudad ballenera en refugio imperial y aristocrtico. Ingleses, espaoles, rusos y franceses pasaban aqu temporadas enteras entre hoteles frente al mar, baos teraputicos, tardes de casino y cenas interminables pero Biarritz tena algo distinto a otros lugares elegantes de la poca. Incluso en sus aos ms aristocrticos conserv cierta naturalidad atlntica. Aqu la vida suceda fuera: en la playa, en los paseos frente al ocano y en las terrazas abiertas al viento. Haba mujeres montando a caballo junto al mar, practicando deporte o caminando solas mucho antes de que eso resultara habitual en otros crculos sociales europeos. Chanel entendi inmediatamente el potencial de aquel ambiente. Cuando estall la Primera Guerra Mundial, Pars se llen de incertidumbre, mientras Biarritz segua atrayendo a una clientela internacional adinerada que buscaba refugio temporal junto al ocano. Ella ya haba comenzado a hacerse un nombre en Deauville, aunque fue aqu donde su intuicin esttica termin de transformarse en lenguaje. Observ cmo se movan las mujeres. Cmo caminaban. Cmo viajaban. Y comprendi que la moda del futuro no poda seguir obligndolas a quedarse quietas.
Coco Chanel en Biarritz alrededor de 1928.Getty images
La elegancia despus del cors
En aquellos aos, la alta costura segua dominada por corss rgidos, vestidos estructurados y una elegancia concebida ms para exhibirse que para vivir dentro de ella. Chanel empez a proponer exactamente lo contrario. Simplific las lneas, elimin peso, introdujo tejidos cmodos y utiliz prendas inspiradas en el vestuario marinero y deportivo. El cuerpo dej de estar atrapado bajo capas de tela y estructuras imposibles. Por primera vez, la ropa acompaaba el movimiento en lugar de limitarlo. “Quise dar a las mujeres una sensacin de libertad”, dira aos ms tarde.
En Biarritz, la frase adquiere un significado especialmente concreto. Basta mirar la ciudad incluso hoy para entenderlo. El viento atlntico obliga a vestir de otra manera. Hay mujeres con pantalones blancos y jerseys sobre los hombros, surfistas conviviendo con hoteles histricos y seoras impecables entrando en pasteleras despus de pasar por la playa. El Atlntico entr de lleno en el imaginario esttico de Chanel. El azul marino, el blanco, las rayas de los marineros, los tejidos cmodos y la idea de una elegancia asociada al movimiento comenzaron a definir su universo mucho antes de convertirse en iconografa mundial.Muchos historiadores consideran que fue precisamente en Biarritz donde naci el verdadero ADN de la maison. No se trataba nicamente de ropa. Se trataba de una nueva relacin con el cuerpo femenino.
Boy Capel y la vida junto al mar
Arthur “Boy” Capel, empresario ingls, jugador de polo y gran amor de Chanel, fue fundamental durante aquellos aos. Elegante, culto y perfectamente integrado en la alta sociedad britnica, Capel ayud econmicamente a impulsar la aventura de Biarritz. Su relacin pertenece ya a la mitologa sentimental del siglo XX: l representaba el mundo sofisticado al que Chanel quera acceder; ella, una ambicin feroz imposible de domesticar. La diseadora siempre insisti en devolver el dinero que l haba invertido en sus negocios. Necesitaba construir algo propio y lo consigui. La boutique de Biarritz se convirti rpidamente en un xito extraordinario. Llegaban clientas desde Madrid, San Sebastin, Pars o Londres. Mujeres de la aristocracia espaola cruzaban la frontera para comprar aquellos diseos radicalmente distintos a todo lo que exista entonces. La proximidad con Espaa tambin influy en el espritu del lugar. Biarritz tena algo menos solemne que Pars, ms abierto a la mezcla de culturas y a una vida social menos encorsetada. Chanel absorbi aquella atmsfera cosmopolita mientras observaba a mujeres que empezaban a vivir de otra manera.
Hay fotografas de la poca que parecen escenas detenidas de una pelcula francesa: automviles oscuros frente a los hoteles, sombreros inclinados hacia el viento, tardes eternas frente al mar y mujeres caminando junto al ocano con una elegancia completamente nueva para su tiempo pero quiz lo ms moderno de Chanel no estaba en la esttica sino en la mirada. Entendi antes que nadie que la elegancia no consista en decorar el cuerpo femenino, sino en permitirle vivir con naturalidad.
La librera que sobrevivi a todo
La historia del lugar no termin con Chanel. Dcadas despus, en 1970, Madame Mingham abri aqu Bookstore Biarritz junto al arquitecto Branquart, que dise la librera prcticamente a medida. “Una librera creada a medida”, explican hoy desde el propio Bookstore. El espacio conserva todava algo de aquella idea original: una librera concebida para quedarse, no solo para vender deprisa. Eso explica probablemente la personalidad del lugar. Bookstore Biarritz no funciona como una boutique cultural diseada para turistas. Sigue siendo una librera real, de las que sobreviven gracias a lectores fieles y a quienes todava entienden los libros como una forma de compaa. En la planta baja se mezclan novelas francesas contemporneas, clsicos ingleses y libros de fotografa sobre surf, arquitectura y viajes. Arriba, el espacio se estrecha entre estanteras de madera y pequeos rincones donde la gente se queda leyendo de pie. Hay algo clido y ligeramente melanclico en el ambiente, como si el tiempo avanzara aqu a otra velocidad. Las libreras tienen esa capacidad extraa de conservar vidas ajenas entre las paredes. Conversaciones, silencios, historias que desaparecen y regresan dcadas despus sin hacer demasiado ruido.
En 2011, cuando el futuro del local se volvi incierto, fueron sus propias empleadas quienes decidieron retomarlo para salvar la nica librera independiente de Biarritz. Y quiz eso explica tambin por qu el lugar conserva una identidad tan distinta a la de muchas libreras contemporneas. Aqu todava existe conversacin. La clientela mezcla lectores habituales del barrio con visitantes franceses, espaoles o ingleses que terminan entrando casi por casualidad despus de la playa. “Tenemos tanto lectores fieles de toda la vida como una clientela ms turstica y cosmopolita”, cuentan para Telva desde la librera.
En verano, Bookstore se llena de turistas atlnticos y viajeros que buscan novelas para leer frente al mar. En invierno recupera una calma domstica, con clientes hojeando libros mientras fuera llueve sobre el ocano.
George Steiner escribi que “cuando las libreras desaparecen,tambin desaparece parte de la conversacin de una ciudad”. Bookstore Biarritz parece pertenecer precisamente a esa idea: la de los lugares que mantienen viva cierta vida cultural incluso en ciudades profundamente marcadas por el turismo.
Lectores, viajeros y mujeres en blanco
A ciertas horas, la librera resume bastante bien el espritu de Biarritz. Entran mujeres todava despeinadas por el viento de la Grande Plage, parejas parisinas preguntando por ensayo poltico francs, surfistas buscando novelas en ingls y clientas espaolas que acaban llevndose tres libros ms de los previstos.
Biarritz siempre ha tenido algo literario, aunque nunca haya sido exactamente una ciudad de escritores. Tal vez por esa mezcla de melancola atlntica, elegancia antigua y vida suspendida entre vacaciones y rutina. La librera participa de esa atmsfera. No funciona como un decorado bonito para turistas, sino como uno de esos lugares donde todava se puede pasar una hora entera sin mirar el telfono.
Sobre una de las mesas de novedades destaca el libro La maison vide, de Laurent Mauvignier, premio Goncourt y libro ms vendido de la librera este ao. Tambin es uno de los grandes favoritos del equipo de Bookstore. El detalle resulta casi simblico: un lugar atravesado por la memoria donde los libros siguen funcionando como pequeas formas de descubrimiento cotidiano. Tal vez por eso la transformacin del espacio resulta tan natural. Durante dcadas, las mujeres entraron aqu buscando una nueva manera de vestirse; hoy siguen entrando en busca de otra forma de mirar el mundo.
El eco de Chanel entre las estanteras
Aunque Chanel no perteneci estrictamente al universo literario, s form parte del gran ecosistema artstico e intelectual europeo de entreguerras. Jean Cocteau, Picasso, Misia Sert o Stravinsky estuvieron entre sus amistades y colaboradores ms cercanos. Entenda el estilo como una forma de cultura mucho antes de que la moda utilizara esa palabra. No diseaba nicamente vestidos. Diseaba una manera de moverse, de habitar los espacios y de relacionarse con el propio cuerpo y Biarritz fue fundamental para esa transformacin. Aqu la vida suceda fuera, frente al mar y bajo una luz completamente distinta a la parisina. Chanel absorbi aquella atmsfera y la convirti en ropa. Dcadas despus, gran parte de la moda contempornea sigue viviendo de aquella intuicin.
“La moda pasa, el estilo permanece”, dijo una vez. La frase se ha repetido tanto que casi parece un eslogan vaco, pero en Biarritz recupera parte de su sentido original. Porque lo que permanece aqu no son solo los recuerdos de Chanel, sino una cierta idea de elegancia ligada a la libertad, al movimiento y a la naturalidad.
Hoy, sobre las mesas de Bookstore Biarritz, conviven novelas francesas, libros de fotografa atlntica y viajeros que entran buscando lectura para el verano. Muy pocos saben que, hace ms de un siglo, en ese mismo lugar Coco Chanel empez a imaginar una nueva manera de vestir a las mujeres y quizs ah reside precisamente el encanto de esta historia: en que la antigua boutique de Chanel haya terminado convertida en una librera independiente frente al mar, un lugar donde la elegancia ya no tiene que ver con la moda sino con algo mucho ms raro y difcil de conservar: el tiempo para mirar, leer y demorarse.

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